Urbanización y Ordenación del territorio: apostamos por una planificación urbanística compacta, protegiendo los servicios y comercios de proximidad existentes y fomentándolos donde faltan, para racionalizar los transportes y la movilidad, contribuyendo por tanto a la mejora de la calidad de vida de los habitantes y reduciendo los impactos medioambientales (contaminación del aire, ruido, consumo de carburante…).
¿Es necesario que cada población tenga su polígono industrial? ¿Si esto no crea el numero de empleo esperados, si no llegan empresas en todos los polígonos, si no es necesario tener tanta oferta de supermercados, si luego no genera los ingresos esperados a nivel del municipio?
Además afecta la calidad visual y paisajística de los pueblos, y artificializa de forma irreversible el suelo con muy poco valor añadido económico.
Infraestructuras: El TAV tiene un coste total de 3.150 millones de euros (18 millones € / km), sin contar el valor económico de los impactos sobre el medio ambiente. Para ganar los 45 minutos previstos: toca a 70 millones € el minuto ganado. ¿Merece realmente la pena este gasto cuando ya existe una oferta de trenes a Madrid y Barcelona? ¿No necesita Navarra este dinero para otros temas más urgentes y preocupantes de su sociedad? ¿Va realmente a dinamizar la economía navarra? No olvidemos que va romper el paisaje (montes, prados, zonas cultivadas…), reducir la calidad de vida de los habitantes (ruido, vibraciones, efectos debidos a las líneas de alta tensión…), dividir el espacio y fraccionar los hábitats ecológicos.
Polígonos industriales y comerciales: En los últimos 20 años la superficie dedicada a actividad económica -terminología del Gobierno de Navarra, como si tener prados o bosques no fuera también economía- se ha incrementado en 150 hectáreas por año, un 5% de progresión anual, 3.000 hectáreas. El ritmo de crecimiento de los suelos industriales supera al de la superficie urbana. La mayor parte de estos polígonos se sitúan en el área metropolitana de Pamplona: Orkoien, Berriozar, Tajonar, Mutilva, Noáin, Beriáin, Barañáin, Huarte, Olaz...
Y en esos mismos 20 años ha disminuido la intensidad del uso de estos polígonos. Es decir, la superficie de áreas dedicadas a la industria crece a un ritmo muy superior al de los empleados en la industria, y el grado de edificación es también menor cada vez. (Datos del Observatorio Territorial de Navarra. NASURSA)
Nuestra propuesta es clara: paralizar la construcción de nuevos polígonos hasta que no se haga una reordenación de los actuales, estudiando su ocupación y coordinando actuaciones entre ayuntamientos y Gobierno de Navarra. Hasta ahora, la intervención de las instancias públicas ha sido descoordinada y a veces contradictoria.
No podemos permitir que siga avanzando el proceso de cementación de nuestra Comunidad, a costa de la pérdida de suelo agrícola y destinado a otros usos primarios y naturales.
Polígonos industriales y comerciales: En los últimos 20 años la superficie dedicada a actividad económica -terminología del Gobierno de Navarra, como si tener prados o bosques no fuera también economía- se ha incrementado en 150 hectáreas por año, un 5% de progresión anual, 3.000 hectáreas. El ritmo de crecimiento de los suelos industriales supera al de la superficie urbana. La mayor parte de estos polígonos se sitúan en el área metropolitana de Pamplona: Orkoien, Berriozar, Tajonar, Mutilva, Noáin, Beriáin, Barañáin, Huarte, Olaz...
Y en esos mismos 20 años ha disminuido la intensidad del uso de estos polígonos. Es decir, la superficie de áreas dedicadas a la industria crece a un ritmo muy superior al de los empleados en la industria, y el grado de edificación es también menor cada vez. (Datos del Observatorio Territorial de Navarra. NASURSA)
Nuestra propuesta es clara: paralizar la construcción de nuevos polígonos hasta que no se haga una reordenación de los actuales, estudiando su ocupación y coordinando actuaciones entre ayuntamientos y Gobierno de Navarra. Hasta ahora, la intervención de las instancias públicas ha sido descoordinada y a veces contradictoria.
No podemos permitir que siga avanzando el proceso de cementación de nuestra Comunidad, a costa de la pérdida de suelo agrícola y destinado a otros usos primarios y naturales.
Planificación y ciudadanía: Queremos fomentar la participación local en los proyectos urbanísticos y favorece la vida de barrio.
Es necesario permitir a los habitantes apropiarse las transformaciones de su entorno de vida, hacia una mejor calidad de vida: protección del patrimonio edificado, accesibilidad a los lugares, servicios y comercios, organización del transporte público, calidad del aire, calidad visual.
Debemos permitir a los ciudadanos participar en la planificación urbanística, diseñando y facilitando procedimientos de valoración desde la propia ciudadanía afectada por los proyectos en su cercanía directa (como las encuestas públicas, mayor posibilidad de recursos, etc. – cosas que se hacen desde hace muchos años en Suiza o Alemania, Bélgica…).