La desigualdad de oportunidades y de género, la situación precaria de much@s de nuestr@s mayores, la marginación social – en particular de los colectivos de inmigrantes-, la inseguridad ciudadana... La pobreza es real, en nuestro entorno, sí, y de una forma mucho más descarnada y grave, en el contexto mundial.
Y en estos temas no hay fronteras que valgan. Estamos obligados a pensar globalmente para actuar consecuentemente en nuestra realidad más cercana, en lo cotidiano, en la política local. Eso que llamamos VISIÓN GLOCAL: ver global, actuar local.
Todos estos problemas tienen como causa la ausencia de justicia social. Quienes piensan que nada se puede hacer se equivocan. Con un mínimo de voluntad política, es posible crear las condiciones básicas para una sociedad más justa.
Las vulneraciones a los derechos humanos causan y perpetúan la pobreza. Y la pobreza conduce directamente a esos abusos. Los derechos humanos son la clave para salir de la trampa. Constituyen el único marco global en el cual todas las personas tienen derecho a obtener alimentos y agua, a la asistencia médica básica, a la educación y a la vivienda, a la igualdad de oportunidades, a un nivel de vida adecuado, a la seguridad, a vivir sin miedo, a participar...
Las siguientes medidas, en interacción con muchas de las expuestas en otros apartados, pueden ser otros tantos pasos en el avance hacia una sociedad que respeta los derechos humanos y cuida de sus ciudadanos y ciudadanas:
a) Programas de sensibilización a la equidad de género en las escuelas (dirigidos a toda la familia).
b) Programas de integración respetuosa de inmigrantes y minorías étnicas.
Y para eso hay que crear más oficinas municipales o comarcales de información y apoyo a inmigrantes, incorporando además la perspectiva de género, al presentar las mujeres inmigrantes mayor riesgo de caer en la exclusión social.
Y para eso hay que crear más oficinas municipales o comarcales de información y apoyo a inmigrantes, incorporando además la perspectiva de género, al presentar las mujeres inmigrantes mayor riesgo de caer en la exclusión social.
c) Programas de integración de grupos en exclusión social.
Todos estos programas deben llevar aparejadas políticas activas de sensibilización ciudadana y educación para el respeto y la tolerancia, la aceptación de la interculturalidad y la convivencia respetuosa.
d) Potenciación de los Servicios Sociales, con especial atención a las campañas educativas y a la inserción socio-laboral.
● Creación de redes sociales de autoayuda (bancos de tiempo, etc)
● Creación de la figura del "acompañante cívico" (para acompañar y/o ayudar a personas mayores
● Proyectos integrales (del tipo "Alicante Norte"), que incluyan viviendas para jóvenes con alquiler bajo a cambio de trabajos comunitarios; vivienda gratuita para estudiantes compartiendo piso con ancianos solos; banco del tiempo + centro social...
● Creación -allá donde haga falta- de comedores sociales integrados en la trama urbana (no podemos seguir creando guettos y barrios de primera, segunda...)
● Creación de Casas Amigas (familias o personas dispuestas a cuidar en un entorno familiar a pequeñ@s o personas dependientes de forma personalizada mientras sus padres y madres o allegad@s están trabajando).
● Licencias municipales para enfermeras/cuidadoras infantiles que desean realizar su trabajo atendiendo niñ@s, enferm@s o ancian@s en su casa en un entorno familiar.
f) Medidas de apoyo a la Tercera edad, que permitan a los ancianos y a las ancianas llevar una vida digna integrad@s en su propio entorno social